...digo Diego, porque la noticia que escuché y sobre la que hice mi anterior post no era del todo correcta y carecía de algunos puntos importantes. Tras escribir frenéticamente a bolígrafo el post anterior y destripar mentalmente a todos los políticos busqué en los periódicos confirmación de la noticia. Allí, en letra impresa, me enteré de un par de aspectos que hacen variar totalmente la situación:
Que debemos confirmar las noticias por más de una vía es algo primordial en cualquier trabajo periodístico. Algo que yo no hice el otro día cuando me puse a plantear un post sobre una noticia que había escuchado en un telediario. Como el post ya está escrito y, total, puede resultar interesante, os lo escribo. Aunque conste que está escrito sobre un supuesto que, a día de hoy, ni siquiera se sabe si se hará realidad y del que conocía pocos datos. Es más, prometo un segundo post en el que me desdigo de mucho de lo comentado aquí, de ahí el "donde dije digo...".
Legislar: Dar, hacer, reformar o establecer leyes. Eso dice al menos el diccionario, y yo digo que, tomando dicha definición como base, nuestros legisladores son unos verdaderos chapuzas. O al menos lo son cuando se trata de las leyes referidas al automóvil.
Aunque resido en Madrid me encuentro hoy en A Coruña, ciudad que no conocía y que me está resultando realmente acogedora. Al desayunar en el hotel y ante la ausencia de acompañantes con los que comentar el comienzo del día me he enfrascado en la lectura de un periódico, actividad ésta que, lo reconozco, no suelo realizar habitualmente.
Sucedió en febrero del pasado año, cuando circulaba a bordo de un Opel Astra descapotable realizando una prueba de conducción. Conozco el recorrido, lo he realizado muchas veces, y en esta ocasión un coche de policía me dió el alto.
Por otros motivos David Ayala
Ayer, al volver a casa desde el trabajo, me encontré con varios anuncios luminosos con diferentes mensajes: "porque te van a pillar", "por los puntos", "porque a 150 no se salva nadie...". Llegué a mi destino algo más cansado que de costumbre, algo más enfadado que de costumbre, algo más rápido que de costumbre. La televisión estaba puesta, el salón con poca luz, y el individuo que salió en primer plano en la pantalla me resultó, más que feo, difícil de ver. Un tipo con cara de antipático, gesticulando mucho, cerca de la cámara, con un jersey negro y un fondo oscuro, envuelto en un ambiente algo tenebroso me miraba fijamente como si le hubiera hecho algo, con rencor en los ojos, con ira en la expresión de la cara y me decía "por tí, por los demás, por lo que tú quieras, por tu mujer o porque a 150 no se salva nadie..."