Desde que decidí adentrarme en el mundo electrónico no han parado de ocurrirme cosas interesantes. Comencé con un blog -éste que lees-, emprendí, y continúo, con un bonito proyecto de portal del motor: MotorGiga.com y, después de cierto tiempo, me pidieron desde BFGoodrich que colaborara con ellos en la puesta en marcha de una red social del motor. Nuestro motor es el nombre que han decidido dar a una página que intenta aportar nuevos contenidos en este nutrido mundillo de webs relacionadas con el motor. Como soy parte implicada en el tema no quiero extenderme en exceso, así es que os dejo íntegra la nota de prensa que se ha enviado referente al nuevo lugar donde también podréis encontrarme en la red.
Sé que no hace treinta años porque ya iba en autobús, pero puedo asegurar que fué hace al menos dos décadas cuando conocí a mi primer y verdadero GRAN AMOR.
Lo he dicho muchas veces, aquí y en otros lugares; tengo mucha suerte de dedicarme a la profesión de periodista del motor. Gracias a ella he tenido la oportunidad de viajar a innumerables lugares, alojarme en hoteles que jamás podría pagar de mi bolsillo, conocer y dialogar con técnicos y especialistas del mundo del automóvil y, sobre todo, de conducir tanta variedad de marcas y modelos que a veces incluso tengo pensar dos veces para recordar si realmente mis posaderas se pusieron tras el volante de determinado vehículo.
El miércoles pasado tuve la oportunidad de acudir a la presentación de la ampliación de la gama Bluemotion de Volkswagen. En dicho evento no sólo se presentaron los nuevos vehículos con sus precios y características, sino que se habló de un curioso y ecológico proyecto; El movimiento Bluemotion.
Ya son oficiales los datos de ventas hasta marzo de este años, y la cosa no va demasiado bien. No sólo ha bajado el mercado en más de un 15% respecto al mismo periodo del mes anterior, es que marzo ha visto incluso un descenso de un 28,2%.
La pasada semana varios bloggers fuimos invitados a un evento realizado por Michelin. Miguel Angel Gatón, responsable de la web de prensa de la marca y bloggero acérrimo, decidió que este creciente grupo de informadores merecían un evento propio para conocer desde dentro a la marca.
Allí llegamos todos, un poco perdidos, esperando el inicio del evento.
Sucedió en febrero del pasado año, cuando circulaba a bordo de un Opel Astra descapotable realizando una prueba de conducción. Conozco el recorrido, lo he realizado muchas veces, y en esta ocasión un coche de policía me dió el alto.
En cada viaje que realizo tengo que dar explicaciones a amigos y conocidos: "es un viaje de trabajo, no te creas que estoy todo el día `mano sobre mano`, se trata de eventos en los que en muchas ocasiones no tenemos prácticamente tiempo para nada". Y es cierto, suele ser así. Viajes de dos días en los que apenas pisas el suelo de la ciudad que visitas, kilómetros y kilómetros al volante de un nuevo coche con paradas a comer y largas ruedas de prensa en las que te cuentan de todo y no siempre tienes ánimo para ello... Pero también hay ocasiones en las que se disfruta, y se disfruta mucho, como lo he hecho yo a los mandos del Chevrolet Corvette C6 del 2008
Esta semana he estado en la presentación del Suzuki Splash. Pondré todos los detalles del modelo en motorgiga en la sección 1er vistazo de NextCar pero quería comentar aquí un tema de la presentación que me resultó curioso ¿habéis jugado alguno con la Wii?
"Navegando" por las páginas de otros blogs me encuentro muchas veces con afirmaciones acerca de la bondad o maldad de la realización de una u otra marca. Escritores bienintencionados que en la mayoría de los casos no se han subido al automóvil en cuestión pero que opinan de él como si lo hubieran tenido toda la vida. Es algo que todos -me incluyo- estamos tentados de hacer siempre; ya que piden tu opinión, la das. Por eso a veces resulta tan difícil aportar la máxima objetividad porque, si estás dando una opinión ¿Cómo demonios puedes ser objetivo? Respondiendo a mi propia pregunta, el único modo es enseñar las cartas tal y como vienen; si no he probado el coche tengo que decirlo o, si lo he probado y no me ha dado ningún problema, no tengo por qué dudar de él. Pero también hay ocasiones en las que alguien de quien te fias ciegamente te cuenta algo al respecto, y entonces la objetividad consiste también en contarlo, es decir, en hacer saber a quien te pregunta que algo has oido al respecto pero que no lo conoces de primera mano. Este es el caso.