No sé exactamente el tiempo que llevo dedicado al mundo del motor. Si considero como primera incursión el Curso de Expertos en Comunicación del Motor que realicé en 1991, puede decirse que estoy, justamente, en mi mayoría de edad como periodista -sin licenciatura- dedicado al mundo del automóvil.
Según se cuenta no hay nada más difícil que triunfar en tierra propia -es algo que desconozco, jamás triunfé ni en tierra propia ni en ajena- En mi opinión, esta afirmación se hace más real, y también más antipática, en España donde, además de resultar francamente complicado hacerse con el reconocimiento de los compatriotas, basta cualquier pequeño tropiezo para que quienes te auparon a lo más alto renieguen tres veces -o más- de tí.
Lo sé. He tenido el blog bastante abandonado últimamente. Espero que podáis perdonarme y que, quienes hayáis enviado consultas, os hayáis sentido atendidos -he respondido directamente en muchos casos en vez de a través del blog. Si habéis preguntado algo y todavía no habéis recibido respuesta os ruego insistáis en vuestras preguntas, mi correo está un poco colapsado y temo que alguna se me haya quedado extraviada-. El caso es que entre la renovación de MotorGiga, el Salón de Ginebra y los diversos eventos a los que he acudido, el tiempo se me ha esfumado. Intentaré compensaros.
Aunque resido en Madrid me encuentro hoy en A Coruña, ciudad que no conocía y que me está resultando realmente acogedora. Al desayunar en el hotel y ante la ausencia de acompañantes con los que comentar el comienzo del día me he enfrascado en la lectura de un periódico, actividad ésta que, lo reconozco, no suelo realizar habitualmente.
Está clarísimo que esto de los blogs se abre cada día más camino. Si hace bien poco os hablaba de mi nueva faceta de "e-influenciador" (jejejeeje) con la aventura Tepee de Peugeot, hoy tengo que deciros que ayer estuve en la presentación del Opel Insignia a la blogosfera.
Por eso no me miran las chicas en el Salón Internacional del Automóvil de París. Yo me pongo enfrente como hacen los demás, y mientras ellos sujetan sus enormes aparatos con gracejo singular, yo casi tengo que mirar dos veces para saber donde está el mío.
Esta semana la he tenido cargada de eventos. Nada malo, al contrario, el lunes estuve probando el Nissan FCV que fue mi primera experiencia con un modelo de pila de combustible. El martes Subaru me invitó a la presentación del Forester diésel, con lo que por fin probé el único Subaru diésel que me faltaba -bueno, hasta que llegue el Impreza, anunciado para el Salón de París- y ayer y hoy estoy en Alemania, con las novedades del A6, el RS6 y el Q7 V12 TDI de 500 CV.
Volvía de la presentación del Seat Ibiza SC. Había llegado al aeropuerto de Barajas poco después de la una de la tarde y tenía ganas de ver a mi familia. Así es que el camino por la A6 hasta la salida 42 se me estaba haciendo largo. Bastante largo, para ser sinceros. Sobre todo al ritmo legal que impone la necesidad de no perder puntos y que se sitúa por debajo del necesario para circular con seguridad -al menos según mi criterio-.
Las asociaciones de ideas siguen siendo importantes a la hora de elegir un automóvil, por eso las marcas de coches aprovechan la buena imagen de determinados deportistas para intentar potenciar la suya propia. Que Kia haya querido renovar ahora a Rafa Nadal es, simplemente, de una lógica aplastante.
En Nuestromotor (blog en el que escribo a diario) acabo de publicar una noticia referente a la situación del sector del automóvil en el mundo. He querido hacerlo después de recibir una curiosa notica de Porsche y de haber acudido a la presentación del BMW Serie 7. La situación es tal que me parece casi obligatorio hablar del tema también aquí.