Desde que decidí adentrarme en el mundo electrónico no han parado de ocurrirme cosas interesantes. Comencé con un blog -éste que lees-, emprendí, y continúo, con un bonito proyecto de portal del motor: MotorGiga.com y, después de cierto tiempo, me pidieron desde BFGoodrich que colaborara con ellos en la puesta en marcha de una red social del motor. Nuestro motor es el nombre que han decidido dar a una página que intenta aportar nuevos contenidos en este nutrido mundillo de webs relacionadas con el motor. Como soy parte implicada en el tema no quiero extenderme en exceso, así es que os dejo íntegra la nota de prensa que se ha enviado referente al nuevo lugar donde también podréis encontrarme en la red.
Lo he dicho muchas veces, aquí y en otros lugares; tengo mucha suerte de dedicarme a la profesión de periodista del motor. Gracias a ella he tenido la oportunidad de viajar a innumerables lugares, alojarme en hoteles que jamás podría pagar de mi bolsillo, conocer y dialogar con técnicos y especialistas del mundo del automóvil y, sobre todo, de conducir tanta variedad de marcas y modelos que a veces incluso tengo pensar dos veces para recordar si realmente mis posaderas se pusieron tras el volante de determinado vehículo.
El miércoles pasado tuve la oportunidad de acudir a la presentación de la ampliación de la gama Bluemotion de Volkswagen. En dicho evento no sólo se presentaron los nuevos vehículos con sus precios y características, sino que se habló de un curioso y ecológico proyecto; El movimiento Bluemotion.
La pasada semana varios bloggers fuimos invitados a un evento realizado por Michelin. Miguel Angel Gatón, responsable de la web de prensa de la marca y bloggero acérrimo, decidió que este creciente grupo de informadores merecían un evento propio para conocer desde dentro a la marca.
Allí llegamos todos, un poco perdidos, esperando el inicio del evento.
En cada viaje que realizo tengo que dar explicaciones a amigos y conocidos: "es un viaje de trabajo, no te creas que estoy todo el día `mano sobre mano`, se trata de eventos en los que en muchas ocasiones no tenemos prácticamente tiempo para nada". Y es cierto, suele ser así. Viajes de dos días en los que apenas pisas el suelo de la ciudad que visitas, kilómetros y kilómetros al volante de un nuevo coche con paradas a comer y largas ruedas de prensa en las que te cuentan de todo y no siempre tienes ánimo para ello... Pero también hay ocasiones en las que se disfruta, y se disfruta mucho, como lo he hecho yo a los mandos del Chevrolet Corvette C6 del 2008
Esta semana he estado en la presentación del Suzuki Splash. Pondré todos los detalles del modelo en motorgiga en la sección 1er vistazo de NextCar pero quería comentar aquí un tema de la presentación que me resultó curioso ¿habéis jugado alguno con la Wii?
"Navegando" por las páginas de otros blogs me encuentro muchas veces con afirmaciones acerca de la bondad o maldad de la realización de una u otra marca. Escritores bienintencionados que en la mayoría de los casos no se han subido al automóvil en cuestión pero que opinan de él como si lo hubieran tenido toda la vida. Es algo que todos -me incluyo- estamos tentados de hacer siempre; ya que piden tu opinión, la das. Por eso a veces resulta tan difícil aportar la máxima objetividad porque, si estás dando una opinión ¿Cómo demonios puedes ser objetivo? Respondiendo a mi propia pregunta, el único modo es enseñar las cartas tal y como vienen; si no he probado el coche tengo que decirlo o, si lo he probado y no me ha dado ningún problema, no tengo por qué dudar de él. Pero también hay ocasiones en las que alguien de quien te fias ciegamente te cuenta algo al respecto, y entonces la objetividad consiste también en contarlo, es decir, en hacer saber a quien te pregunta que algo has oido al respecto pero que no lo conoces de primera mano. Este es el caso.
El viaje de presentación del Fiat Croma ha tenido sus peculiaridades. Reconozco que no recibí la invitación con demasiada alegría, había que salir un jueves y se volvía un viernes a última hora de la tarde. Esto, que en sí mismo ya es un problema, empeora al aplicar las famosas leyes de Murphy, que vienen a aumentar las posibilidades de retraso del avión de regreso en progresión geométrica dependiendo de la hora; cuanto más tarde es el vuelo, más posibilidades hay de que exista un retraso. Si además tienes prisa por llegar porque has de acudir a una cena, a un cumpleaños o a cualquier otro compromiso, la probabilidad de que el retraso sea desproporcionado llega a superar el ochenta por ciento.
Todavía estoy en Frankfurt intentando poner en orden todo lo que he recopilado del Salón. Muchos CDs, varias carpetas y el cansancio acumulado en las piernas por andar varios kilómetros por moquetas de uno a otro pabellón. Esta es mi visión de uno de los salones más importantes del automóvil en Europa, pero no esperes coches, esto es algo un poco más personal.
Acaban de presentar el Fiat Bravo en Italia. Lo han hecho con un despliegue de medios increíble en el que no faltó siquiera el Circo del Sol, actuando en una carpa cubierta que entre los comensales de mi mesa calculamos que, aproximadamente, debía tener más de 7.000 metros cuadrados.
Espero que los responsables de Fiat no sean supersticiosos, porque si lo son, el modo en que transcurrió la presentación debe hacerles pensar que sus expectativas lo tienen difícil, muy difícil, para salir adelante.
Los periodistas nos presentamos en el aeropuerto de Madrid por la mañana para tomar el avión... pero en Roma resultó que había, durante cuatro horas, huelga de controladores aéreos (la primera en la frente).
Tras una larga y tediosa espera, al fín entramos al avión e, incluso, llegamos a realizar el trayecto pero... una vez en tierra, hasta el piloto tuvo que salir del avión para ver por qué demonios no aparecía nadie a recogernos.
Solventada la situación, todos al hotel. Tráfico en Roma, llegada con prisas, ducha tipo "entro y salgo", salida hacia el evento, multitud enorme, carpa más enorme, y actuación circense.
Sentados en la mesa mirábamos embobados las piruetas de los artistas; gente colgada de lámparas, bicicletas de tres metros de altura, zancos enormes y, en el centro de todo, dos enormes hombres sujetando una tabla sobre la que se alzaba una frágil fémina. Pequeñas piruetas, impulso... hop, hop, hop y... tres volteretas en el aire durante un salto que fácilmente llegaba a seis metros de altura, vuelta hacia abajo... ¿dónde está la tabla? ¡CATAPÚM! Parece que la frágil fémina no es tan frágil.
Silencio en la carpa, más de mil personas sostienen la respiración. No ha pasado nada, parece decir la artista mientras se levanta. Mira la tabla, la toca, se sube (¿Va a intentarlo de nuevo? Está loca...)
Pues lo intenta. Impulso... hop, hop, hop y... tres volteretas en el aire durante un salto que fácilmente llegaba a seis metros de altura, vuelta hacia abajo... ¿dónde está la tabla? ¡CATAPÚM! De esta se ha hecho daño seguro, pensamos todos.
Y la frágil (borrad ese adjetivo, por favor) fémina se levanta dispuesta a demostrar que sabe hacerlo. Increíble, lo vuelve a intentar... Impulso... hop, hop, hop y... tres volteretas en el aire durante un salto que fácilmente llegaba a seis metros de altura, vuelta hacia abajo... ¿dónde está la tabla? Ahí está, justo a dos centímetros del culo de la artista, que lo ha posado sobre uno de los fornidos compañeros que la sujeta.
Todo un alarde de voluntad, pero no os cuento el silencio que hubo durante los intentos y los aplausos tipo "ya está, no vuelvas a intentarlo, lo has conseguido" que sucedieron a la tercera intentona.