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No sé exactamente el tiempo que llevo dedicado al mundo del motor. Si considero como primera incursión el Curso de Expertos en Comunicación del Motor que realicé en 1991, puede decirse que estoy, justamente, en mi mayoría de edad como periodista -sin licenciatura- dedicado al mundo del automóvil. 
Desde entonces he vivido un poco de todo. Recuerdo los problemas que tuvo Mercedes Benz cuando se hablaba de los resultados de la prueba del Alce, recuerdo la impresión que me produjo ver a un insigne y reconocido compañero confesarme que con el ESP podíamos todos coger el carnet y romperlo porque permitía prácticamente cualquier error de conducción, recuerdo la animadversión que producían los primeros y poco efectivos ABS, el escepticismo con el que veíamos la proliferación de coches "ecológicos" o la sorpresa que causaron los primeros diésel compactos con ¡más de 90 CV! Y ahora me está tocando vivir otra revolución que, no por anunciada, deja de ser sorprendente, se trata de la revolución de la información. Viajaba yo sentado en el avión de vuelta de una presentación cuando, sentada delante mío, la directora de comunicación de una Marca se volvió hacia mí y me preguntó: "y tú, como experto en esto del motor que ha estado en un medio reconocido, conoce el producto, y ahora también escribe en blogs ¿Cómo ves eso de que cualquiera pueda opinar de cosas que no conoce?" Lo reconozco, me sorprendí. No ha sido la primera persona de una Marca que me ha confesado la preocupación que tienen por el mundo de los bloggers, pero sí que ha supuesto la afirmación de un pensamiento que rumiaba desde hace tiempo; el mundo de la comunicación del motor debe cambiar. En respuesta a su pregunta debo reconocer que no comulgo con la información expuesta en cualquier blog. Es una lástima que en muchas ocasiones, con la mejor de las intenciones, los bloggers de "medios reconocidos" realicen afirmaciones totalmente erróneas. Creo -y sobre todo espero- que los usuarios terminen distinguiendo el trigo de la paja y premien la labor de quienes realmente saben de lo que están hablando, pero existe un "ser superior" -llamémoslo Google- que no distingue entre unos u otros contenidos, sino que simplemente premia a quienes sean los primeros en hablar de algo -independientemente del conocimiento que tengan sobre ello-. Tú, como lector, has terminado leyendo este artículo escrito por alguien que se dedica profesionalmente al tema del motor ¿Te infunde igual confianza cualquier blog, o crees que debe existir una diferenciación? Este post lo dejo tanto en Nuestromotor como en Periodistamotor, porque de veras deseo conocer vuestra opinión al respecto. Quizás estoy equivocado y nadie mira el nombre del escritor antes de leer un post, quizás estoy en lo cierto y a pesar del número de visitas se valora más un conocimiento real que otro "de oídas", pero no quiero pecar de sabelotodo. Opina, este post puede ser el principio del fin de una era o quedarse en un pesado ladrillo de alguien que pensó que lo importante era hablar con conocimiento de causa.
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