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Todavía estoy en Frankfurt intentando poner en orden todo lo que he recopilado del Salón. Muchos CDs, varias carpetas y el cansancio acumulado en las piernas por andar varios kilómetros por moquetas de uno a otro pabellón. Esta es mi visión de uno de los salones más importantes del automóvil en Europa, pero no esperes coches, esto es algo un poco más personal. Se trata de la otra realidad de quienes nos dedicamos al mundo del motor. Ésa que pocos comentan pero que también existe ¿o creías que sólo estábamos probando coches de aquí para allá? Pues no, además de eso -que está muy bien- también nos toca trabajar de vez en cuando, y los salones son, sin duda, los eventos que más carga de trabajo suponen, y el Salón de Frankfurt, más aún. No sólo porque se presentan un montón de novedades sino porque, además, se hace en un espacio amplísimo (más de 200.000 metros cuadrados) en el que tan fácil es perderse como tardar bastante más de lo previsto en llegar de uno a otro sitio. Eso es así aunque te traslades en la réplica del mismísimo triciclo Benz como los propios de esta imagen. Vale, no se ve muy bien, pero lo que hay entre la gente es la comentada réplica, palabra. No os lo creeréis, pero pasó más de tres veces por delante mío y siempre me pilló a contrapié para hacerle una foto en condiciones. 
Pero como yo no tenía dicho medio de locomoción ni, por ejemplo, bicicleta o patinete -que ambos vi yo siendo utilizados por gente en sus traslados- me pasé desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde andando de un lado a otro, cargando con carpetas de prensa en una maleta que llevé al efecto, e intentando captar algún que otro detalle con mi cámara para poder contaros. Un "trasto" que me hubiera venido bien es el artefacto curioso que llevaba la chica de la foto. Eléctrico, silencioso, y funciona. 
Los espectáculos que montan las marcas para sus presentaciones son espectaculares pero, sobre todo ¿qué sería un salón sin azafatas? Ahí están, todas monas, haciendo como que están posando con el mejor coche del mundo (no hay más que ver la "chulería" de la chica con el Suzuki), poniendo cara de interesante (como la chica "racing" de Abarth) o, en el peor de los casos, echándote una miradita que, a pesar de las apariencias, sólo significa "chato, te miro porque me pagan por ello" Claro, así de despistado iba yo cuando me tropecé con el stand de una marca china en el que vi un coche que me recordaba a un X5. Pero el que me sorprendió de verdad es el de la foto. No, no me he confundido de marca, no es un Toyota RAV4 hombre, se trata de un coche chino -no me quedé ni con la marca- con motor Mitsubishi. Ya, sé que la pinta es buena, pero si hubiérais visto la terminación interior no pensaríais lo mismo. Y eso que era un coche de exposición. 
Lo más espectacular de cualquier salón siempre son las marcas de coches, y Fiat desde luego cuenta con un gran Fiat 500 para llamar la atención. Aunque yo me pasé también por las zonas de recambios y accesorios para comprobar que muchos expositores intentaban hacerse ver como fuera... incluso con un montón de robots dispuestos a hacer piruetas. 

También estuvo muy bien el aspecto musical, porque en varios lugares había música en vivo para amenizar la velada. El violinista de BMW era muy bueno pero, siendo sinceros, me gustó más el grupo de SsangYong, que hizo que me entretuviera más rato del que disponía. Supongo que el hecho de que cantara el Hello de Lionel Richie tuvo algo que ver en ello. 

Y a la hora de comer hay dos posibilidades muy definidas. O te pasas por los stands gorroneando lo que ofrecen los camareros o, si no te queda más remedio, te paras en alguno de los restaurantes que hay tanto en las zonas exteriores como interiores. Aunque tampoco eso te garantiza un servicio inmediato... Yo me hice con un sandwich y una coca-cola que, a las dos de la tarde y después de mucho andar, no me parecieron caros a pesar de los diez euros que me cobraron. 
En el aspecto automovilístico -porque no digáis que no lo toco en absoluto- hay que destacar que las tecnologías ecológicas son sin duda las grandes protagonistas del evento. Lo que me obligará a escribir artículos en el futuro refiriéndome a las mismas. En la foto podéis ver un espacio de lo más relajante en el que Toyota muestra sus conocimientos en el campo de los híbridos. 
En definitiva, que hoy vuelvo a casa con la maleta llena de información, las piernas cargadas de cansancio, y la sensación de no tener tiempo jamás para poder contar todas las novedades que se han presentado en un salón que agota al más puesto. Si es que esto puede hasta con los asiáticos, que dicen que tienen mucho aguante. 
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