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Por eso no me miran las chicas en el Salón Internacional del Automóvil de París. Yo me pongo enfrente como hacen los demás, y mientras ellos sujetan sus enormes aparatos con gracejo singular, yo casi tengo que mirar dos veces para saber donde está el mío. Estoy convencido que por eso no me miran. Los demás las llaman y ellas, sonriendo, ponen ojitos, se mueven, se colocan el pelo, e incluso en ocasiones muestran orgullosas todo el poder de sus curvas. Y mientras yo me quedo a un lado robando de ellas lo que no me dejan tomar de buen grado. Es una tristeza. He recorrido todos y cada uno de los pabellones, comencé con las chicas de Fiat en todas sus variantes (Lancia, Fiat, ALFA e incluso Abarth) Alguna despistada logró acercarse e incluso se interesó por el tamaño de mi aparato para, como ya es habitual, reirse posteriormente. Yo intento autoconvencerme de que es un problema de ellas, que mi opción es mejor porque, entre otras cosas, es mucho más cómoda; me permite andar sin que me estorbe, pide poco y ofrece mucho, y no estoy dispuesto a renunciar a ella por mucho que todos me miren con una sonrisa de medio lado mientras opinan que lo mío es prácticamente un juguete mientras que ellos cuentan con un aparato profesional o cercano a dicho calificativo. No te preocupes Flip, eres estupenda, tienes el tamaño justo. Con una mano te manejo sin problemas, no me causas complicaciones, tu mantenimiento es casi inexistente y has resistido hasta ahora casi cualquier batalla a pesar de no tener siempre la precaución de usar funda cuando te saco de casa. Vale, Flip es pequeña, pero me deja ver imágenes en movimiento, la meto en el ordenador y lo descarga todo. Sí, tiene un puerto USB y quedan guardados los vídeos directamente en formato AVI ¿No os había dicho que Flip es una cámara? NOTA: No lo hago nunca, pero este post lo he escrito exactamente igual para nuestromotor porque, para qué vamos a engañarnos, me ha parecido gracioso tal como está.
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