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En cada viaje que realizo tengo que dar explicaciones a amigos y conocidos: "es un viaje de trabajo, no te creas que estoy todo el día `mano sobre mano`, se trata de eventos en los que en muchas ocasiones no tenemos prácticamente tiempo para nada". Y es cierto, suele ser así. Viajes de dos días en los que apenas pisas el suelo de la ciudad que visitas, kilómetros y kilómetros al volante de un nuevo coche con paradas a comer y largas ruedas de prensa en las que te cuentan de todo y no siempre tienes ánimo para ello... Pero también hay ocasiones en las que se disfruta, y se disfruta mucho, como lo he hecho yo a los mandos del Chevrolet Corvette C6 del 2008

En la pista de Paul Ricard, propiedad de Bernie Ecclestone, hemos tenido oportunidad de probar el deportivo de la Marca americana. Al principio se trataba de que un monitor de la escuela de conductores de Corvette en Europa te diera una vuelta. Después podías rodar durante tres giros con el profesor al lado y, dependiendo de cómo te viera al volante, te iba quitando los controles de tracción y estabilidad.
La primera vuelta la realicé con miedo -para qué vamos a engañarnos- el Corvette empuja a bajas vueltas, empuja a medio régimen y empuja en alta. El monitor que me tocó me dijo que sólo utilizara la tercera y la cuarta, dado que el potente motor tenía par más que de sobra para permitir salir sin problemas en dichas relaciones. Así lo hice, y me divertí, aunque en ningún momento me quitó los controles.
Pasaron apenas cinco minutos y resultó que pocos de mis compañeros repetían experienca. Eran pasadas las 10:30 de la mañana y teníamos "barra libre" hasta las 12:30. Si querías montar en el coche y no había gente esperando podías repetir, y repetí.
En esta ocasión el monitor me quitó el control de tracción antes de haber terminado el primer giro. Era un tipo grande, con lo que en el habitáculo del Corvette su presencia y la mía se amontonaban casi sin querer. Me dejó hacer, me permitió arriesgar un poco más, y un poco más, y un poco más y llegué a forzar la trasera para realizar pequeños derrapajes.
En la última vuelta me pidió que bajara el ritmo para enfriar los frenos -importante al rodar en circuito si no queremos que los discos de freno terminen alabeados-. Realicé todos los giros sin apenas tocar los frenos, llegué a la última curva, presioné a fondo el acelerador y la trasera se descolocó tal y como yo había previsto. El monitor era muy agradable y le dije que "tenía que hacerlo" y que como no había tocado los frenos no pasaba nada en cuanto al enfriamento de los mismos... y según lo dije me dí cuenta de mi error. En dicho momento el ESP estaba conectado aunque no lo estuviera el control de tracción, así es que los frenos actuaron al comprobar que existía un derrapaje de las ruedas traseras. El monito no se lo tomó a mal, pero yo sí, me habián pedido algo sencillo y yo, estúpido de mí, cometí un error de novato.
Bajé del coche, el monitor me dijo que lo había hecho muy bien, que se notaba que sabía lo que estaba haciendo. Aunque no pude evitar sentirme orgulloso, también me sentí frustrado. ¿En qué demonios estaba pensando cuando aceleré en la última curva? Tenía que demostrar que era un tipo de fiar, no uno de esos que les dan la mano y se toman el brazo -difícil demostrar eso cuando había hecho justo lo contrario-
Y mis compañeros seguían sin ofrecer demasiada necesidad de subirse a los coches. Encontré a otro monitor dispuesto a dar vueltas, pregunté si podía, me respondieron afirmativamente y, sin dudarlo, me volví a subir. No fué la última vez, creo que subí, al menos, otras dos veces, por lo que dí como mínimo 12 vueltas al circuito. Un poco más allá cada vez, probando sin los controles, los monitores permitiéndome más y más libertad, practicando el contravolante, forzando la máquina, alcanzando los límites e incluso sobrepasándolos -dos trompos dan fe de ello- a los mandos de un coche potente, equilibrado, fácil de conducir y endiabladamente rápido.
Si algún amigo me pregunta a la vuelta sólo podré decirle la verdad; esta vez, ha sido un viaje de placer.
Yo no soy quien sale en este vídeo pero os aseguro que en las últimas vueltas que dí al circuito mi velocidad y el control del coche tenían poco que envidiar a las mejores tomas que podéis ver aquí... bueno, acabo de repasarlo y he visto alguna toma al principio que quizás (sólo quizás) está por encima de mi pericia al volante, pero sólo porque soy muy modesto 
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