Nos habíamos quedado en el bochornoso espectáculo de mis piernas al descubierto, pero ahora viene lo mejor, lo del baño en aguas endemoniadamente frías...
Pido a quienes por supuesto considero ya amigos que sepan perdonar mi aparente desidia respecto al tercer y cuarto post de la Escapada Tepee. Desgraciadamente, el día a día nos impide a veces realizar aquello que deseamos, y éste es el caso de la conclusión que me quedaba pendiente respecto a un fin de semana realmente formidable.
Ayer volví de la escapada tepee que ya os comenté en el blog. Realmente, ha sido toda una aventura en la que he podido compartir mucho con gente a la que, o bien no conocía de nada, o con la que sólo había tenido oportunidad de intercambiar mails. En apenas 40 horas los componentes de la aventura conseguimos comprimir el tiempo para vivir como si hubieran transcurrido cuatro o cinco días y, desde luego, ha merecido la pena.
Acaba de llegarme una noticia de Peugeot en la que soy, al mismo tiempo, receptor y parte del mensaje. Resulta que la marca ha decidido realizar una acción de "buzz online" -palabrejo que ellos utilizan, conste- que, según dicen literalmente, está "dirigida a los prescriptores de la Red, llamados también e-influenciadores"
El Citroën C Crosser actual tiene poco, muy poco que ver con el que se presentó por primera vez como prototipo. Aquí podéis ver en un vídeo cómo era la primera idea...
Tal y como se están poniendo las leyes españolas respecto al tráfico, no me queda más remedio que reconocer mis delitos. Soy un asesino o, al menos, soy un asesino en potencia. Si fuera creyente tendría que decir: perdóname, Señor, porque he pecado. Siendo español he de confesar; deténme Guardia Civil, porque he circulado por encima de 200 km/h.